jueves, 31 de diciembre de 2009

El cuento: de los orígenes a la actualidad (8) por Roberto Brey

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(Poe por otros) Abelardo Castillo

En su libro: “Las palabras y los días”, el escritor argentino que dedicara una obra de teatro a Poe (Israfel) sueña a Chaplin como una reencarnación de Poe:

“Chaplin, ignora que una vez fue Poe. Sin embargo, en alguna película aparecerá —de espaldas— ante la puerta de una taberna, con el pie envuelto en un trapo. Y uno recuerda entonces un salto que consignan todas las biografías de Poe, y un reventón, el más inmortal desfondarse de un zapato que registra la historia de la poesía porque le aconteció al único par de botines que tenía el más grande poeta de su tiempo. No sé si Poe se envolvió el pie en un trapo, pero a la taberna fue. Siempre iba. Un año antes de morir Poe, Estados Unidos anexó los yacimientos de oro más grandes del continente; Poe no tuvo tiempo de hacer la mochila e ir a descubrir alguna veta: vendió el poema más bello de la lengua inglesa en cinco dólares. La pequeña Virgina Clemm, entonces, murió tísica. Otro hombrecito, muchos años después, filmará una cinta, descubrirá un yacimiento y salvará una muchacha.

Los dos entendieron que la redención de los hombres está en ser como los chicos; Carlitos nos recuperó para la infancia de la risa; Poe para la del miedo, para la del horror puro, elemental. A veces los sueños de Poe se enmarañan con los de Charlot y escribe un cuento como El método del profesor Alquitrán y el doctor Pluma, que pudo ser imaginado por Chaplin; y éste filma Monsieur Verdoux, que pudo ser una pesadilla de Poe. Usher tapiaba a sus mujeres; Verdoux las quema.

Cada hombre es la proseguida tentativa de otro hombre. El que yo digo anduvo a tropezones una terrible noche de Baltimore. Recortada contra los torvos callejones, su apostura antigua de caballero sureño raída, le daba una vaga apariencia de dandy del arroyo. Al doblar una esquina —borracho a muerte, con láudano— estuvo a punto de caer despatarrado y el vigilante que lo seguía se atusó el bigote. Durante un segundo sólo hubo la luna histérica, de albayalde, sobre la calle. Y entonces ocurrió. El Caballero de la Tropezante Figura, de pronto, había resuelto para siempre el problema más grande de su vida. Era el 7 de octubre de 1849, y para eso se había escapado de su casa una remota Nochebuena. Maravillosamente recuperó el equilibrio. Abrió los pies, revoleó el bastón, le crecieron desaforados zapatazos de polichinela, giró sobre sus talones, y al regresar —quitándose el sombrero con rápido saludo— pasó, muy orondo, ante el perplejo vigilante nocturno. Después, se inventó un camino.


Y así anda por el mundo, de lo más atento, saludando a la gente por cualquier motivo, salvando muchachas, rompiendo vidrios, levantando una bandera roja, comiéndose los cordones de los botines, jugando, para siempre a ser Carlitos”.

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Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), el creador de Sherlok Holmes, que algo le debía a EAP dijo en 1909:
"Si cada autor de una historia en algo deudora de Poe pagase una décima parte de los honorarios que recibe por ella para un monumento al maestro, se podría hacer una pirámide tan alta como la de Keops."

Otro poeta francés, Paul Valéry (1871-1945), vincula la poesía de Poe a la psiquis y remarca el aporte de Poe a la literatura:

"Bajo un cielo totalmente distinto, en medio de un pueblo que aún estaba absorbido por la construcción de su realidad material y que, todavía indiferente hacia su pasado, sólo trabajaba con vistas al futuro y dejaba la más completa libertad a todo tipo de experiencias naturales, allí se encontraba un hombre que analizaba las cuestiones psíquicas, entre ellas también la creación literaria, con una originalidad, una agudeza y una clarividencia como hasta entonces no se habían encontrado, al menos en esa medida, en una mente con capacidad poética. Antes de Edgar Allan Poe, nunca había sido investigado hasta sus presupuestos el problema de la literatura, nunca había sido reducido a una cuestión psicológica y tratado por medio de un análisis en el que se empleasen decididamente la lógica y la mecánica de los efectos. Por primera vez se consideraron las relaciones recíprocas entre obra y lectores como el fundamento positivo del arte. La misma observación, las mismas diferencias, las mismas notaciones cuantitativas, las mismas líneas directrices son tan válidas para aquellas obras cuyo fin es producir un violento impacto en el mundo de las emociones y conquistar un público ávido de fuertes estímulos y aventuras insólitas, como para los más refinados productos literarios y para el delicado organismo de las creaciones poéticas. Decir que este análisis posee validez tanto en el terreno de la narración como en el de la poesía, que se puede emplear tanto en la construcción de lo puramente imaginado y fantástico como en la imitación literaria y en la descripción de la realidad, significa que este análisis es notable por su validez general. Y lo que realmente tiene una validez general posee también la característica de la fecundidad. Haber llegado al punto en que se domina todo el campo de acción implica necesariamente tener a la vista una gran cantidad de posibilidades: regiones inexploradas, caminos por abrir, comarcas por colonizar, ciudades por construir, relaciones por establecer, medidas que ampliar. Por lo tanto, no es de extrañar que Poe, en posesión de un método tan capaz y seguro, haya sido el creador de varios géneros literarios y haya proporcionado los primeros y más impresionantes ejemplos de la narración científica, de la moderna poesía cosmogónica, de la novela policíaca pedagógica y de la introducción de situaciones y estados psicológicamente enfermizos en la literatura; así como tampoco puede admirarnos que toda su obra evidencie en cada página la actuación de una inteligencia y de una voluntad hacia la inteligencia que no aparecen con tales dimensiones en ninguna otra carrera literaria."
(Variété, 1930)

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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Boca de sombra, por Rodolfo Alonso



“Ce que dit la Bouche d’Ombre”
Victor Hugo



Agridulce y distante,
con los labios ceñidos,
sonreía, mi madre
(igual que Rosalía).

Bajo cielos inciertos,
sobre mares infames,
¿regresaba, de dónde,
o nunca había llegado?

Su mirada inquietante
habla con su silencio,
y no puede alcanzarme
y no puedo alcanzarla.

Una aldea de montaña
relumbra allí a lo lejos,
y una ciudad distante
que nunca estuvo cerca.

Ese mudo dolor,
esos ojos nublados,
hielan con un reproche
liviano, indiferente.

No podía saberlo,
no podía saberse
(igual que Rosalía)
bajo una negra sombra.

¿Un misterio, un vacío?
Siempre estuvo en la casa.
¿Un dolor, una ausencia?
Nunca nadie la supo.

Entrevisto infortunio
expresándose a penas,
que van de uno a otro
sobre el rostro del mundo.

Algo intenta decirnos
que no quiere decirse.
¿La ruina de su infancia
no me dejó ser niño?

Soledad que se agolpa,
inefable congoja
que no puede nombrarse
ni siquiera a sí misma.

Aunque vuelva, no vuelve
(igual que Rosalía),
a su vieja niñez
en las garras del mar.

martes, 29 de diciembre de 2009

Los libros no muerden, hablan

Comprendido dentro del Plan Nacional de Lectura, en Villegas se realizó en 2009 el proyecto Villegas en Palabras. Como eje, la idea de que la lectura en voz alta promueve la atención en clase y la relación docente-alumno. Repercusiones favorables.

En el marco del Plan Nacional de Lectura, el proyecto Villegas en Palabras, realizado entre mayo y diciembre de 2009 en 92 escuelas del municipio de General Villegas, en la provincia de Buenos Aires, tuvo como objetivo evaluar el impacto de las acciones que promueven la lectura en voz alta en el interior de las aulas. De los resultados que se desprenden de esta iniciativa, el 90 por ciento de los docentes afirmó que ese espacio compartido de lectura en voz alta ayudó a mejorar la atención de los chicos durante la clase y el 89 por ciento resaltó que creció la relación entre docente y alumno. Lo que se busca con este plan es que la lectura “sea una actividad central en las escuelas, sirva para recuperar el espacio y se convierta en un camino para la formación de lectores”, aseveró Margarita Eggers, la directora del Plan Nacional de Lectura.

Con el apoyo y el acompañamiento del equipo del Plan Nacional de Escuelas del Ministerio de Educación, Villegas en Palabras se realizó durante el año lectivo 2009. De este trabajo participaron 6828 alumnos del nivel inicial, primario y secundario y 976 docentes de escuelas urbanas y rurales del distrito. El 68 por ciento de la población educativa de Villegas se involucró con las actividades de lectura que se organizaron en tres ejes: el primero consistió en la lectura en voz alta, en el que un adulto, ya sea padre, docente o personal del establecimiento, leía durante 15 minutos antes de empezar la clase, explicó a Página/12 Margarita Montoya, la directora del Centro de Investigación Educativa (CIE). “Se trató de hacerlo al comienzo para que se cree un momento de relajación y placer”, antes de iniciar el tema, afirmó Eggers. El segundo eje implicó la capacitación docente y el tercero estuvo dedicado al encuentro con distintos escritores, entre ellos Esteban Valentino, Mario Méndez y Sandra Comino.

En General Villegas, desde el 2001, se realizaba un proyecto similar, pero sólo para el nivel primario, impulsado por referentes de la biblioteca pública y las escolares, el equipo de inspectores de ese nivel y el CIE. Así, el proyecto de 2009 fue elaborado por el CIE y la Inspección Distrital, teniendo en cuenta las sugerencias del plan de lectura, que proporcionó material, brindó las capacitaciones y se encargó del seguimiento de los resultados.

Según el estudio del proyecto, el 75 por ciento de los docentes consideró que las prácticas de lectura en voz alta provocaron el aumento de participación de los alumnos durante la clase, promovieron el acercamiento de los chicos a la biblioteca, perfeccionó su expresión oral y escrita, y mejoró el desempeño en aquellos que manifestaban problemas de concentración y disciplina. Esta actividad “se transformó en una necesidad. Por lo que pudimos observar cuando los docentes no la realizaban, por algún motivo, los alumnos la pedían”, afirmó Eggers.

Al 30 de noviembre, durante las clases, se realizaron más de diez mil lecturas compartidas entre docentes y alumnos, lo que representa un promedio de 85 lecturas diarias, arrojó el estudio, que demostró además, que los meses de trabajo más intensos coincidieron con la vuelta a la escuela luego del receso escolar prolongado por la gripe A. Además, “a fin de año se incluyó a los alumnos como lectores”. Incluso el 45 por ciento de los chicos del secundario propuso textos y algunos trajeron sus propios escritos, señaló Montoya.

El estudio demostró un gran compromiso de los alumnos y docentes de Villegas. Uno de los ejemplos que lo pone en evidencia es el de los profesores de la escuela secundaria: “El 70 por ciento de las materias de ese nivel no tienen que ver con el lenguaje”. Sin embargo, los profesores de matemáticas, ciencias sociales, entre otros, fueron los que se pusieron al frente de la actividad y “dedicaron una cantidad enorme de horas a la lectura”, afirmó la directora del Plan de Lectura.
Este programa, a partir de 2008 se realiza también en distintas provincias, como por ejemplo en Chaco, donde 400 escuelas secundarias trabajan con la iniciativa, según la directora del proyecto.

Pensado como herramienta de formación e incentivo para recuperar una práctica dejada de lado, el plan busca además ser “una propuesta placentera”.

Informe: Rocío Llama.
http://www.pagina12.com.ar:80/diario/sociedad/3-137701.html

sábado, 26 de diciembre de 2009

El cuento: de los orígenes a la actualidad (7) por Roberto Brey

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(Poe por otros) Rubén Darío: Adicciones y escritura

Adicto al opio, al láudano y al alcohol, fue este último el que le sirvió profundamente para evadir la realidad de lo que él sentía como una tragedia a la que pretendía conjurar con dosis extravagantes. Baudelarie decía que Poe “no bebía como un ansioso sino como un bárbaro”. El nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), el llamado príncipe de las letras castellanas, pensaba que algunas de las visiones oníricas de Poe pueden ser atribuidas al uso de altas dosis de alcohol.

“De allí su excesivo soñar (dice Rubén); mas los sueños eran en él una disposición natural e innata: vivía soñando. Así pudo escribir en "Berenice": "Las realidades del mundo me afectaban como visiones, y como visiones solamente, en tanto que las locas ideas del país de los sueños llegaban a ser, en cambio, no la materia de mi existencia de todos los días, sino en verdad mi única y entera existencia."

Pero también aclara Darío, que su escritura no era producto de las adicciones de las que era una víctima. “Poe mismo jamás escribía bajo el influjo del excitante. Él reproducía sus sueños pasadas las crisis. Y más de una vez señaló el peligro alcohólico, como enemigo de la meditación. Puso la enfermedad alcohólica —hoy reconocida como enfermedad por la ciencia médica— sobre todas las enfermedades. Tenía, ¡ay! por fuertes razones, morales y físicas, que recurrir a aquel modificador del ánimo y del pensamiento; y cuando volvía de la "gehenna", estaba pálido de sobrehumanos sufrimientos.”

Y el propio Rubén se extiende en explicaciones: “El sueño llega a presentarse estando el poeta despierto, pero después de alguna crisis etílica. Tal lo que narra, en cierta ocasión, el editor de una revista de ese tiempo, Mr. John Sartain: "... Después del té, como ya era de noche, se preparaba a salir, para ir, decía, a Schuijilkill. Le dije que con gusto le acompañaría y no hizo objeción alguna. Me habló de su deseo de que después de su muerte cuidase de que su retrato hecho por Osgood se lo diesen a su madre (Mrs. Clemm). Durante este inquietante y peligroso paseo en las tinieblas, sobre los bordes del alto estanque de Fairmount, se puso a hablar de visiones en una prisión: una joven, toda radiosa por sí misma, o por la atmósfera que la envolvía, le dirigía la palabra de lo alto de una torre de piedra almenada... En fin, después de haber dormido, recobró poco a poco conciencia y reconoció la ilusión de esas pesadillas."

Por su parte, los personajes de Poe viven entre el terror, el ensueño y la muerte de las formas más terribles. “En "Ligeia" un personaje dice: "En la exaltación de mis sueños de opio (pues yo estaba de ordinario sometido a la tiranía de ese veneno) pronunciaba su nombre en voz alta durante el silencio de las noches, o de día, en los refugios abrigados de los valles, como si, por la salvaje vehemencia, por la solemne pasión, por el devorante ardor de mi amor por la difunta, pudiese traerla al sendero que ella había abandonado —¡ah! ¿era, pues, para siempre?— sobre la tierra."

Rubén se pregunta si no era de su autor el sueño perpetuo de Arthur Gordon Pym: "Toda suerte de calamidades y de horrores me asaltaron. Entre otras atrocidades, me ahogaba hasta morir bajo enormes almohadas amontonadas por demonios del aspecto más horrible y más feroz. Inmensas serpientes me apretaban en sus enlazamientos y me miraban fijamente en pleno rostro con sus ojos horriblemente chispeantes. Después, desiertos ilimitados, cuya extrema soledad inspiraba el más punzante terror, se extendían hasta perderse de vista ante mí. Gigantescos troncos de árboles grisáceos y desnudos perfilaban sus columnatas infinitas tan lejos cuanto el ojo podía alcanzar; sus raíces se ocultaban bajo vastas charcas cuyas tristes aguas pasaban, inertes, terribles en su negrura intensa, y esos árboles extraños parecían dotados de una vitalidad humana, agitaban aquí y allá sus brazos de esqueletos y gritaban gracias a las aguas silenciosas en agrios acentos penetrantes de la más áspera agonía, de la más intensa desesperación."

"Mr. Valdemar" es otra pesadilla –dice Rubén Darío. “Es uno de esos escritos que los nerviosos no deben leer nunca de noche”. Igual estremecimiento provocan otros pasajes en "Entierro prematuro", "El pozo y el péndulo", "La máscara de la muerte roja". Aquí remarca RD: "El personaje era grande y descarnado, envuelto de la cabeza a los pies en los vestidos de la tumba. La máscara que ocultaba el rostro representaba tan bien la fisonomía de un cadáver rígido, que la observación más atenta hubiera difícilmente descubierto el artificio. Todo eso hubiera sido, sin embargo, tolerado, sino aprobado por esos alegres locos. Pero la máscara había llegado hasta adoptar el tipo de la Muerte Roja. Su vestido estaba untado de 'sangre', y su ancha frente, así como todos los rasgos de su cara estaban manchados de ese horror escarlata."

Y menciona a "El tonel del amontillado", "El demonio de la perversidad", "El corazón delator". El propio Poe explica: "pues el misterio es el mejor resorte del terror", "pues el horror es tanto más horrible a medida que es más vago, y el terror más terrible a medida que es más ambiguo".Lo más increíble, señalan sus críticos, es que un ser solitario y amargado, en las peores condiciones materiales, utilizara sus propias pesadillas, sus más oscuros temores, las supersticiones, el horror y el crimen para realizar obras “de tan imperecedera belleza”.

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Un año productivo para las letras locales

Organizaciones de escritores como la SADE, y sus filiales, el círculo de escritores, así como talleres y escritores independientes presentaron sus antologías y obras inspiradas en la zona, en un período productivo que augura igual o mayor actividad para 2010, el año del Bicentenario. La Sociedad Argentina de Escritores Delta Bonaerense reconoció a FM La Barca 88.3 y a Prensa Libre por sus aportes y apoyo continuo a la difusión de la cultura local.

Publicar, esa es la cuestión. Y en este menester los escritores zonales se dan maña para que las obras lleguen o lleguen a los lectores, por medio de autoediciones, tiradas a medida y ediciones artesanales, por citar algunas de las posibilidades dentro de una lista larga y creativa.

Como resultado de un ciclo, que puede ser el año de actividades o la finalización de un taller las antologías permiten la mayor cantidad de páginas y escritores incluidos. La actualización de un tema tratado con anterioridad también asegura buena llegada, lo mismo que la escritura a modo de balance. Todo esto tuvo la zona norte durante 2009.

En Vicente López el abogado Juan José Prado, un jurista vecino de Olivos desde hace cuarenta años, que representó a detenidos desaparecidos víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar, presentó esta semana en la biblioteca Bell, de Munro, “De Ideales y Compromisos. Memorias de un abogado Argentino”.

Prado, que presidió la Asociación de Abogados de Buenos Aires y fue secretario de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, escribe en primera persona sobre “un espacio de la historia donde abogados y muchos hombres de bien defendimos, no "ideas" de los perseguidos, sino el respeto a las libertades individuales y el debido proceso”.

En este distrito los talleres literarios de la Biblioteca Delom presentaron la antología, Lunes al Atardecer II, con cuentos cortos y poesías de 19 escritores de Olivos, Munro, Villa Adelina, Florida y Puente Saavedra. La obra redondea las cien páginas y está editada por la propia biblioteca.

La entidad organiza los talleres desde hace una década y, en la actualidad, están coordinados por el escritor Santiago Espel. El actual es el segundo año que presentan una antología. Los participantes abarcan todas las edades, pero la mayoría son adultos y adultos mayores, informaron los organizadores.

En San Fernando, Liliana Doyle presentó “Historias del Mas Allá. San Fernando y sus Misterios”, una recopilación de hechos extraños y que desafían a la razón, todos ocurridos, o que los lugareños imaginaron que ocurrieron, en el pago sanfernandino. La acompañaron Peppe Pesaresi y Jorge Andrés Ponce Betti, su hijo.

El libro contiene más de treinta relatos sobre hechos fantásticos y las hijas de la escritora, Vera y Clara, ilustraron varios de los cuentos y la tapa; justamente, la portada lleva el dibujo de un lugar característico del distrito como es la plaza Mitre, que como en todo pueblo, tiene a su alrededor la iglesia, la municipalidad y los principales bancos.

Otros dos sanfernandinos, Hugo Boulocq y Alejandra Murcho, editaron “Un Siglo de Literatura Sanfernandina – Diccionario Comentado de Escritores de San Fernando 1900-2004 – 2ª edición ampliada y revisada hasta 2009”, con la biografía y la producción literaria de alrededor de 310 escritores del distrito. Les llevó más de dos años de trabajo

La primera edición fue en 2004 y a la actual se agregaron cerca de cuarenta escritores. Tras una minuciosa investigación la obra incluye nombres reconocidos como los de Atilio Betti, Carlos Urquía, Mónica Furman o Jorge Meijide (Meiji), grupos como el Almafuerte (1940), y nuevos valores como Esteban Valentino, premio Amnesty Internacional 1995.

El día de la presentación del diccionario en el Palacio Sans Souci, en noviembre, también presentaron, Textos Escogidos de la Literatura Sanfernandina – Cuentos, una compilación de relatos de trece autores, sin orden cronológico determinado, pero que “pueden leerse con la admiración y el deleite que despiertan los maestros del género” dijeron los autores.

La Sociedad Argentina de Escritores Delta Bonaerense (SADE) presentó la antología, El pez volador, a principios de diciembre, en la Biblioteca Popular Madero de San Fernando, con cuentos cortos y poemas de 17 escritores asociados a la entidad. También se expusieron poemas ilustrados de exhibiciones organizadas durante el año.

La ilustración de tapa de la antología estuvo a cargo de la escritora María Eugenia Wippich, que también es pintora y actualmente ocupa la vicepresidencia de la institución. Durante la presentación la artista puso de relieve el “poder” de la escritura, pero advirtió: “no se puede hacer de la literatura un dogma”.

Antes, la presidenta de la entidad, Liliana Doyle hizo referencia al título de la obra y destacó que el pez es un símbolo del cristianismo pero también de la fertilidad, y en sintonía, de la creación. “Somos todos peces voladores en esta antología”, graficó la escritora.

La SADE Delta Bonaerense galardonó a la escritora, Lidia Virginia Campostano (ausente con aviso, autora de Espíritus piadosos), a los medios de comunicación zonales, Radio La Barca 88.3, al semanario Prensa Libre, al director de La Barca, Luis Levickas, y al columnista Gustavo Camps, “por el apoyo continuo a la difusión de la cultura” local.

Entregaron los galardones el Secretario de SADE Delta, Hugo Boulocq y la escritora Nora Medán. Durante el acto, Doyle anunció que para 2010, en concordancia con el Bicentenario, la sociedad de escritores organizará un concurso internacional sobre el tema emancipación americana, para obras de ficción o no ficción.

Ese mismo día, y también en la biblioteca, el escritor Martín Gaudencio, presentó, El vuelo del pagasonegro, una novela de ficción, 121 páginas, que “propone una metáfora sobre la militancia y el compromiso político”, según explicó durante la presentación, Alvaro Couso, psicólogo uruguayo, docente de la Universidad de la Plata.

La novela fue editada por Imago Mundi, y en la presentación también participaron el editor, Alejandro Falco, historiador de la UBA; y Hugo Ruda, psicoanalista y médico de esa universidad. El autor cursó en el colegio San Andrés, de Olivos, y pasó su infancia en esta localidad. Fue piloto e instructor de vuelo y luego se dedicó a la literatura.

En San Isidro, la SADE Zona Norte también presentó su antología 2009, Poiesis II, en la flamante sede de la institución que comparte con un centro de jubilados. Durante el evento se homenajeó a la actriz, Amelia Bence, que recitó poemas de Alfonsina Storni, una de las maestras, especial sin dudas, de su niñez.

La titular de esta filial de la SADE, Estela Garrido, le relató a Prensa Libre que la reconocida actriz llegó con retraso al evento, “porque se perdió con el remise”, pero una vez en la presentación de la antología contó anécdotas, habló con los escritores y junto con Garrido descubrió una placa en su homenaje.

En Tigre la Biblioteca Popular Sarmiento presentó el viernes ultimo, Texturas, la antología de los talleres coordinados por Isabel Zwanck y Clara de Simona. Hace 17 años que la entidad publica las obras de los talleristas, que este año resultaron ser todas mujeres, relató la directora de la institución, Mirta Frieiro.

La obra colectiva esta vez reunió poemas y cuentos de 17 autoras locales en 69 páginas, con ilustraciones (fotografías) de autores varios y prologo de Zwanck. Además del espacio de lectura y escritura, durante la cursada en los talleres se reciben visitas de escritores reconocidos. Este año estuvieron Elsa Osorio y Claudia Piñeiro.

martes, 22 de diciembre de 2009

Algunas sugencias de Tierra de Libros para regalar en las fiestas


Ficción
Caín, de José Saramago
La segunda vida de las flores, de Jorge Fernández Díaz
Más liviano que el aire, de Federico Jeanmaire
El hombre inquieto, de Henning Mantel
Invisible, de Paul Auster

No ficción
La sociedad que no quiere crecer, de Sergio Sinay
Peter Capusotto. El libro, de Capusotto y Saborido.
Historia de la filosofía sin temor ni temblor, de Fernando Savater
Panorama histórico de la literatura argentina, de Noé Jitrik
Cuerpos resplandecientes, de María Rosa Lojo
Para los más chicos
Gaturro 14 de Nik
La enciclopedia de las chicas perla, de Luis María Pescetti
Los colores y yo, de Mariana Ruíz Jonson
Guía turística del sistema solar, de Mariano Rivas
Cicatrices, de Marcelo Birmajer

viernes, 18 de diciembre de 2009

El cuento: del origen a la actualidad (6) por Roberto Brey

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Poe por otros



…algún maestro desventurado a quien la inexorable Fatalidad ha perseguido encarnizada, cada vez más encarnizada, hasta que sus cantos no tengan más que un solo estribillo, hasta que los cantos fúnebres de su Esperanza hayan adoptado este melancólico estribillo: “¡Nunca! ¡Nunca más!”(Edgar A. Poe: El cuervo.)

Baudelaire
Y es justamente Baudelaire, a quien Borges considera hijo de Poe y padre de otros poetas, quien lo recuerda así:
“¡Lamentable tragedia la vida de Edgar A. Poe! ¡Su muerte, horrible desenlace, cuyo horror aumenta con su trivialidad! De todos los documentos que he leído he sacado la convicción de que los Estados Unidos sólo fueron para Poe una vasta cárcel, que él recorría con la agitación febril de un ser creado para respirar en un mundo más elevado que el de una barbarie alumbrada con gas, y que su vida interior, espiritual, de poeta, o incluso de borracho, no era más que un esfuerzo perpetuo para huir de la influencia de esa atmósfera antipática. Implacable dictadura la de la opinión de las sociedades democráticas; no imploréis de ella ni caridad ni indulgencia, ni flexibilidad alguna en la aplicación de sus leyes a los casos múltiples y complejos de la vida moral.”

Baudelaire no oculta su admiración por EAP de quien, a diferencia de Borges, valora mucho su poesía:

“No es por sus milagros materiales, que le han dado, empero, su fama, por lo que él conquistará la admiración de las gentes que piensan, sino por su amor a lo Bello, por su conocimiento de las condiciones armónicas de la belleza, por su poesía profunda y gimiente, siquiera trabajada, transparente y correcta como una joya de cristal; por su admirable estilo, puro y singular —apretado como las mallas de una cota—, complaciente y minucioso —y cuya más ligera intención sirve para llevar suavemente al lector hacia un fin deseado—, y, en fin, sobre todo, por ese genio especialísimo, por ese temperamento único que le ha permitido pintar y explicar de una manera impecable, sorprendente, terrible, la excepción en el orden moral. Diderot, para escoger un ejemplo entre cientos, es un autor sanguíneo. Poe es el escritor de los nervios, e incluso de algo más, y el mejor que yo conozco. (…)”
Y describe así su estilo:

“En él, toda entrada en materia es atrayente sin violencia, como un torbellino. Su solemnidad sorprende y mantiene el espíritu alerta. Percibe uno en seguida que se trata de algo serio. Y lentamente, poco a poco, se desenvuelve una historia cuyo interés todo se basa sobre una imperceptible desviación del intelecto, sobre una hipótesis audaz, sobre una dosificación imprudente de la Naturaleza en la amalgama de las facultades. El lector, apresado por el vértigo, se ve obligado a seguir al autor en sus atractivas deducciones.”
Jean Paul Sartre
En Baudelaire (1949), el filósofo y crítico francés compara a ambos poetas:
"Baudelaire anudó lazos de amistad con un muerto. Su larga relación con Edgar Poe tiene por objetivo profundo el acceso a ese orden místico. Se ha dicho que le atraían las turbadoras semejanzas que la vida del poeta americano ofrecía con la suya. Esto es cierto. Por esta identidad de destino sólo tenía interés para él porque Poe había muerto. Vivo, el autor de Eureka sólo hubiera sido una carne vaga como la suya: ¿cómo apoyar una en la otra, dos injustificables gratuidades? Muerto, por el contrario, su figura se concluye y se precisa, los nombres de poeta y mártir se le aplican naturalmente, su existencia es un destino, sus desventuras parecen efecto de una predestinación. Entonces es cuando las semejanzas adquieren todo su valor: convierten a Poe en una imagen de Baudelaire en el pasado, algo así como el Juan Bautista de ese Cristo maldito.”
Mallarmé
El poeta Stephane Mallarmé (1842-1898), famoso por haber compuesto “La siesta de un fauno”, que inspiró a Debussy para su música, traductor de la obra de Poe en Francia, escribe sobre su tumba:

El poeta en Él mismo al fin cual lo convierte
la eternidad, suscita con una espada armado
a su siglo que tiembla por haber ignorado
en esta voz extraña el triunfo de la muerte.

De la Hidra el escándalo antiguo, de que acierte
a dar lengua más pura el ángel al poblado,
vil proclamó por ellos a gritos el pecado
que un brebaje sombrío al sortilegio vierte.

Si nuestra idea hostil a la nube y al suelo
con ambos en la tumba de Poe no esculpe, oh, duelo,
y en un bajorrelieve guirnaldas no coloca,
granito aquí clavado por un desastre obscuro,
de la Blasfemia al menos que un límite esta roca
marque a los vuelos negros sueltos en el futuro.

Poemas de Baudelaire pueden leerse en: http://amediavoz.com/baudelaire.htm
Poemas de Mallarmé en: http://amediavoz.com/mallarme.htm

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jueves, 17 de diciembre de 2009

La lectura y los niños

No sé si todos estarán enterados, pero la literatura infantil, es decir, los libros que nuestros niños leen y que están especialmente escritos para ellos, son cosas de grandes. De adultos, o sea: que este material sea digerible, entretenido, didáctico, metafórico, o el adjetivo calificativo que se les ocurra, es nuestra responsabilidad.

Éstas y otras cuestiones fueron objeto de la Jornada de Debate del libro y la lectura, organizada por Editorial La Bohemia en una sala de la querida Biblioteca Nacional. Fue regocijante ver a tanta gente del “palo”, me gusta decir a mí, a saber: bibliotecarios, docentes de todos los ciclos, editores y por qué no, libreros. En tal carácter me tocó formar parte de un panel que se las traía: Estela Vega, bibliotecaria marplatense, con programa radial desde donde organiza todo tipo de movidas culturales relacionadas con el libro (por ejemplo se va personalmente a entregar a cada una de las parturientas del Hospital un libro para que inicien a los bebés como lectores, una idea maravillosa, si ése no es el germen, el inicio de la relación de los chicos con la literatura, ¿qué lo sería?); María del Carmen Giuliano, narradora de Chivilcoy donde muchos la conocen como “la que le lleva el té a Laurito” (es la esposa del pediatra), quien armó una mini biblioteca en la sala de espera de su marido para que todos puedan leer, contadora de historias por donde se lo piden (¡ha contado hasta por teléfono en ocasión de que la homenajeada se encontraba enferma de varicela!), según sus decires “en la carnicería también”, trabaja también en la biblioteca, con la librera y los colegios.

Y desde nuestro lugar en Acassuso, conté lo que venimos haciendo aquí: el ciclo “Los chicos también cuentan”, por el Club de Narradores de la Escuela 10 de Martínez culminó el segundo año consecutivo, de donde van saliendo camada tras camada de contadores de historias; las presentaciones de libros en las cuales les cedemos el espacio al escritor; privilegiando a los que son de la zona; las actividades que hacemos en colegios para la maratón de Lectura; las Jornadas de Actualización sobre Literatura Infantil que se armaron en la librería, gratuitas para docentes y bibliotecarios, el 28 y 29 de septiembre, en fin, cada una fue aportando su granito de arena a la historia…

Celebramos la iniciativa de la Editorial La Bohemia, quien hace poco publicó el libro de Sandra Comino “Esto no es para vos”, palabras harto escuchadas en lo que se refiere a elecciones de lectura. Es importante tener un espacio para pensar, con todo el bombardeo de play-stations, notebooks, wiis y demás, qué tiene hoy para ofrecer el libro como objeto y nosotros como mediadores de lectura. Creo que hay cuerda para rato y no es sólo un voluntarismo: tal vez en 10 años el kindle (dispositivos para leer libros digitales) le haya ganado la parada al papel, pero dudo que logre reemplazarlo totalmente.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

50 escritores al desnudo

Al desnudo, se llama la antología con producciones de escritores y talleres literarios de la zona norte que presentó el último fin de semana el grupo Literarte, de Vicente López. El libro tiene poemas, cuentos cortos, ensayos, con tema libre, creados por alrededor de cincuenta vecinos dedicados a las letras que se inspiraron en la vida local para crear.

«El libro es un objeto y eso es una ventaja con respecto a la red Internet donde todo es virtual», dijo el sábado el escritor local, Juan Disante, al presentar la antología, Al desnudo, una producción que recoge creaciones de alrededor de cincuenta escritores locales y grupos literarios de la zona norte.

Club de Letras, Grupo Literarte, La Salamanca, Centro Cultural Paviolo, SADE Zona Norte, todos talleres e instituciones que se dedican a la escritura, junto a un buen número de escritores solitarios llenaron en esta obra más de un centenar de páginas con poemas, cuentos cortos y ensayos.

Disante ponderó el «realismo» en la escritura al expresar: «Es importante ser realista y trabajar con la memoria porque se apunta al pasado y éste no traiciona nunca». El columnista de Prensa Libre, además, reconoció: «algunos cuentan lo que no sucede pero puede suceder, entonces nos ponen a los escritores en posición de brujos».

Al desnudo es una producción de editorial, Literarte, que además del emprendimiento editorial organiza encuentros mensuales con artistas –las Bohemias- los primeros sábados de cada mes, donde se reúnen exponentes y aficionadosde las artes locales y se presentan libros, grupos musicales y artistas plásticos con sus producciones.

La escritora Graciela Pucci, vecina de Munro, es la cabeza de Literarte, un proyecto que nació como una revista de arte y literatura, en 2001; en 2003 incorporó las bohemias y a mediados de 2008 la editorial de autor. Pucci destacó la producción artesanal de los libros, “todos cosidos y pegados a mano”.

La tapa y la contratapa de, Al desnudo, es la reproducción de la pintura, Perdón, de la artista plástica de Martínez, Adriana Nora García, con sus colores originales, pinceladas de blanco, negro y un tono rojizo, y la representación de un cuerpo femenino con una larga cabellera de espaldas al pintor y con el brazo en alto.

Esta cubierta, según explicó Pucci, fue realizada en cartulina entelada para asemejarse al cuadro original de la artista plástica, realizado en técnica figurativa con espátula, de 70 cm por 100cm. El diseño estuvo a cargo de Ana Ailén Glavic. En total, la obra tiene 112 páginas y está prologada por Disante.

Para obtener ejemplares de, Al desnudo, se puede contactar a los grupos literarios. Por más información sobre Literarte y sus actividades se pueden visitar las versiones digitales de la revista en http://www.revistaliterartedigital.blogspot.com/ y en http://www.bohemiasdeliterarte.com/

martes, 15 de diciembre de 2009

Fantasma de un verso

Una tarde, cuando las aves duermen
me dijeron: ¿la conoces ?
¿A quién? respondí.
A esa mujer que escribe en el viento
y borra palabras con lágrimas de su pañuelo.
La de caminar penoso y fatiga en sus ojos,
la que siembra soledad debajo de las piedras
donde mueren los musgos.
¡Esa! vestida de sedas
que arrastra horizontes
de estatuas sin rostro.
Dicen...
Que una noche,
de cruel tormenta
la dejó,
su amor eterno,
perdió todas las lunas,
la sonrisa, la esperanza y los sueños.
Dicen...
que es el fantasma, de algún verso...

Marga Bouillón

jueves, 10 de diciembre de 2009

El cuento: del origen a la actualidad (5) por Roberto Brey

5

Un camino abierto

Una pléyade de escritores norteamericanos avanzaron por la ruta abierta por Edgar Alan Poe. Entre ellos se cuentan, por ejemplo, desde Ambrose Bierce, "El puente sobre el río del Búho" (1842-1914), Herman Melville, "Bartleby" (1819-1891), Stephen Crane, "El bote abierto" (1871-1900), Francis Bret Harte, "Los expulsados de Poker-Flat" (1839-1902), Mark Twain, "La célebre rana saltarina" (1835-1910), O. Henry, "El regalo de reyes" (1867-1910), Sherwood Anderson, "Soy un loco" (1876-1941), Ring Lardner, Ernest Hemingway, "Los asesinos", William Faulkner, Erskine Caldwel, Katherine Anne Porter, Carson Mac Cullers, Truman Capote, Henry James, "Los amigos de los amigos" (1843-1916), entre tantos otros, hasta nuestros días.

Por todo esto, vale la pena conocer más sobre Poe. Y una forma que puede ser interesante es leer algunas opiniones sobre el escritor, expresadas por diferentes colegas.

Borges
En una nota publicada en el diario La Nación en octubre de 1949, el gran escritor argentino Jorge Luis Borges decía que detrás de Poe (y hacía referencia a otros como Swift, Carlyle y Almafuerte) había una neurosis. Por eso afirmaba: “Interpretar su obra en función de esa anomalía puede ser abusivo o legítimo. Es abusivo cuando se alega la neurosis para invalidar o negar la obra; es legítimo cuando se busca en la neurosis un medio para entender su génesis”. Y agregaba: “La neurosis de Poe le habría servido para renovar el cuento fantástico, para multiplicar las formas literarias del horror. También cabría decir que Poe sacrificó la vida a la obra, el destino mortal al destino póstumo”.

Con la ironía que lo identifica Borges agregaba: “Nuestro siglo es más desventurado que el XIX; a ese triste privilegio se debe que los infiernos elaborados ulteriormente (por Henry James, por Kafka) sean más complejos y más íntimos que el de Poe. La muerte y la locura fueron los símbolos de que éste se valió para comunicar su horror de la vida; en sus libros tuvo que simular que vivir es hermoso y que lo atroz es la destrucción de la vida, por obra de la muerte y de la locura. Tales símbolos atenúan su sentimiento; para el pobre Poe el mero hecho de existir era atroz. Acusado de imitar la literatura alemana, pudo responder con verdad: El terror no es de Alemania, es del alma. Harto más firme y duradera que las poesías de Poe es la figura de Poe como poeta, legada a la imaginación de los hombres.”

Borges, que no valora a Poe como poeta, si lo hace en aquellos espacios de su obra que fueron acaso estímulo y ejemplo para otros: “Nuestra imagen de Poe, la de un artífice que premedita y ejecuta su obra con lenta lucidez, al margen del favor popular, procede menos de las piezas de Poe que de la doctrina que enuncia en el ensayo The philosophy of composition. De esa doctrina, no de Dreamland o de Israfel, se derivan Mallarmé y Paul Valéry. Poe se creía poeta, sólo poeta, pero las circunstancias lo llevaron a escribir cuentos, y esos cuentos a cuya escritura se resignó y que debió encarar como tareas ocasionales, son su inmortalidad. En algunos (La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Un descenso al Maelström) brilla la invención circunstancial; otros (Ligeia, La máscara de la Muerte Roja, Eleonora) prescinden de ella con soberbia y con inexplicable eficacia. De otros (Los crímenes de la Rue Morgue, La carta robada) procede el caudaloso género policial que hoy fatiga las prensas y que no morirá del todo, porque también lo ilustran Wilkie Collins y Stevenson y Chesterton. Detrás de todos, animándolos, dándoles fantástica vida, están la angustia y el terror de Edgar Allan Poe. Espejo de las arduas escuelas que ejercen el arte solitario y que no quieren ser voz de los muchos, padre de Baudelaire, que engendró a Mallarmé, que engendró a Valery, Poe indisolublemente pertenece a la historia de las letras occidentales, que no se comprende sin él. También, y esto es más importante y más íntimo, pertenece a lo intemporal y a lo eterno, por algún verso y por muchas páginas incomparables. De éstas yo destacaría las últimas del Relato de Arthur Gordon Pym de Nantucket, que es una sistemática pesadilla cuyo tema secreto es el color blanco”.
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martes, 8 de diciembre de 2009

Goranchacha

por Juan Disante


Hace ya dos mil años, en la comunidad de los Chibchas, en la meseta central de la futura Colombia, supo nacer Goranchacha cuyo nombre significaba hijo del sol, y fue parido por una doncella virgen del dulce poblado de Guachetá, del cual aun existen algunos rastros ocultos e inhallables.

Con toda propiedad se dejó sentado que fue concebido de los rayos del sol. Y para eso, todos los días, al romper la aurora, la doncella subía al cerro Gallinsani y se acostaba de tal suerte que los primeros rayos penetraran su intimidad.

Al nacer el robusto Goranchacha, con una marca similar a una esmeralda en su mejilla izquierda, el poder de su atractivo era tan grande que fue criado por toda la comunidad hasta los veinticuatro años, como el bien recibido hijo del sol y del pueblo muisca. A esa edad el joven decide recorrer todos los poblados para unificarlos en un solo haz solar y es entonces que se convierte en rey de Yubecayguagua, asumiendo como totalizador otro de los nombres de Chía, deidad de los muikitas de mesoamérica.

Durante su reinado tuvo que soportar la arrasadora llegada desde el norte de los yohualtonatiuh, nombre precolombino que se daba a los “nueve señores de la noche” que intentaban mal manejar los destinos de los hombres, procediendo por estricto turno en un plan que correspondía a cada uno de los nueve escalones del inframundo Mictlan.

La presencia de la diosa Ah Chuykak (guerra), conectada con los ciclos lunares, llegaba para influenciar furtivamente a gobernantes y gobernados.

Y como consecuencia de esos apremios, Goranchacha, que hasta allí gobernaba con señorío, comenzó a aplicar inclementes métodos hacia sus enemigos y edificó un templo en homenaje a su padre el Sol, en donde se realizaban frecuentes sacrificios humanos.

Un día toma conciencia que la deidad maléfica Guahuoque era quien lo había influenciado para aplicar los rituales del sacrificio. Y entonces, decide iniciar un retiro al cerro Gallinsani donde había sido concebido y esperar las primeras luces del alba. Al regreso informa a su pueblo que vendrían forasteros mucho más fuertes que los yohualtonatiuhses y que habrían de maltratar por igual a ambas partes en disputa.

Goranchacha no quiso ser testigo de tanta desgracia y, entrando a su palacio, no se lo volvió a ver nunca más.

A su llegada, los conquistadores españoles encontraron a las Guayrur o Vírgenes del Sol que vivían en edificios que llamaron “conventos paganos” pero que los Incas designaban con el nombre de Acllahuasi. Estas jóvenes “mamacunas” se llamaban a sí mismas Intip Chinan, y como servidoras del sol vestían hábitos de colores y llevaban sobre sus cabezas un pampacune como signo de consagración y gratitud al astro rey. Las corivincha (coronas de oro) que rodeaban sus frentes, y que eran el gualicho,símbolo heredado de Goranchacha, les fueron arrebatadas por los conquistadores para ser enviadas en forma de lingotes a aquella otra corona de España.

Hoy aun se venera, subrepticiamente, tras los cultos católicos y sin que nadie se dé por molesto o agredido, el recuerdo a Goranchacha. Y hay quienes dicen que, cercano a un eclipsado poblado chibcha, se encuentra un cerro donde en cada amanecer peregrinas figuras femeninas con largas túnicas de siete colores, llegan con cuencos de ofrendas sobre sus cabezas y esperan los primeros rayos solares para intentar ser preñadas.

jueves, 3 de diciembre de 2009

El cuento: del origen a la actualidad (4) por Roberto Brey


4

El cuento moderno: Edgar Alan Poe

La mayoría coincide en ver a Edgar Alan Poe (1809-1849) como el padre del cuento moderno.
Sobre él Jaime Rest dice: “…fue sin lugar a dudas uno de los fundadores del cuento moderno, concebido –gracias a su aporte teórico- como género literario autónomo, al que deben aplicarse sus leyes propias (…) (su) atractivo no radica en el suceso narrado sino en la atmósfera creada por la técnica expositiva.”

Poe no sólo fue cuentista, sino que también se destacó como poeta y como ensayista. Uno de sus méritos es el de haber elaborado una teoría del cuento que, hasta hoy, sigue teniendo vigencia y que logró sumar una corriente de escritores a sus filas y, de alguna manera, toda su obra fue un fuerte impulso para numerosos escritores que lo siguieron en el arte del cuento.

Un antecedente cercano reconocido por Poe fue Nathaniel Hawtorne (1804-1864) quien dedicado al género del cuento se destaca principalmente por su “Wakelfield”, que relata la curiosa anécdota de un hombre común, quien se aleja de la familia hasta que lo dan por muerto, y entonces se dedica a observar sin ser visto el comportamiento de los que fueron sus allegados. Otro fue Washington Irving, reconocido también en su excelencia por el propio Poe.

Justamente, Edgar Allan Poe escribió un ensayo crítico sobre Nathaniel Hawthorne donde reconoce su importancia, critica algunos puntos y rescata su aporte. En ese escrito titulado Hawthorne, Poe señala algunas de sus convicciones respecto de la literatura:

“no hay virtud literaria más alta que la originalidad. Pero ésta, tan auténtica como recomendable, no implica una peculiaridad uniforme, sino continua; una peculiaridad que nazca de un vigor de la fantasía siempre en acción, y aún mejor si nace de esa fuerza imaginativa, siempre presente, que da su propio matiz y su propio carácter a todo lo que toca, y especialmente que siente el impulso de tocarlo todo”.

Esa virtud que le atribuye a NH, también tiene sus peculiaridades, por eso señala:

“Pero la auténtica originalidad -auténtica con relación a sus propósitos- es aquella que, al hacer surgir las fantasías humanas, a medias formadas, vacilantes e inexpresadas; al excitar los latidos más delicados de las pasiones del corazón, o al dar a luz algún sentimiento universal, algún instinto en embrión, combina con el placentero efecto de una novedad aparente un verdadero deleite egotístico.”

En pos de la sencillez en la escritura, algo que para Poe se logra a través de un incesante trabajo, en su ensayo critica algunos aspectos de la alegoría y de la metáfora y señala como usar esta última:

“Allí donde el sentido alusivo corre a través del sentido obvio en una corriente subterránea muy profunda, de manera de no interferir jamás con la superficial a menos que así lo queramos, y de no mostrarse a menos que la llamemos a la superficie, sólo allí y entonces puede ser consentida para el uso adecuado de la narrativa de ficción.”

Pero ¿qué elogia Poe en todos los trabajos de NH? La efusión imaginativa reprimida por “la exquisitez del gusto…” “La unidad de efecto e impresión”, lo que para el cuentista es imprescindible, y algo que se logra en un tiempo preciso, más largo que en la poesía, pero no mayor de dos horas de lectura, donde el lector es verdaderamente sometido a la voluntad del escritor, lo que en sus cuentos practica y logra NH, según Poe.

El “efecto” para Poe es fundamental, y se logra desde la primera frase, en cada palabra. Y esa perfección Poe la ve sólo en “Relatos de un viajero” de W. Irving y en los cuentos de NH.
“Los rasgos distintivos de Mr. Hawthorne son la invención, la creación, la imaginación y la originalidad -rasgos que, en la literatura de ficción, valen acentuadamente más que todo el resto.”, explica Poe. Invención, originalidad, imaginación, las señala como algunas de las virtudes de su reconocido NH, a los que agrega: novedad de tono y tema, cuentos “que son bellos sin excepción”.

Y describe de la siguiente manera su impresión sobre los cuentos publicados en el volumen “Cuentos contados otra vez”:

“Wakerfield nos parece notable por la habilidad con que una antigua idea -un episodio harto conocido- ha sido elaborada o debatida. Un individuo antojadizo decide abandonar a su esposa y residir de incógnito, durante veinte años, en su vecindad inmediata. Un episodio de este género aconteció en Londres. La fuerza del cuento de Mr. Hawthorne reside en el análisis de los motivos que impelieron o pudieron impeler al marido a semejante locura, y las posibles causas de que perseverara en ella. El autor ha trazado sobre esta tesis un cuadro de fuerza singular. The Wedding Knell ("Doblan a bodas") está lleno de audacísima imaginación -que el buen gusto gobierna plenamente-. El crítico más quisquilloso no encontraría una sola falta en este relato. The Minister's Black Veil ("El velo negro del ministro") es una composición maestra, cuyo único defecto reside en que para el vulgo su exquisita habilidad será tan desagradable como el caviar para sus gustos. Parecerá que el sentido evidente del relato ahoga el que se insinúa. La moraleja puesta en boca del ministro moribundo será considerada como el mensaje verdaderamente importante de la narración; y el hecho de que se haya cometido un tenebroso crimen (que se vincula con la "joven señora") es cosa que sólo las mentes afines a la del autor habrán de percibir. Mr. Higginbotham's Catastrophe ("La catástrofe de Mr. Higginbotham") es muy original y ha sido construido con máxima habilidad. Dr. Heidegger's Experiment ("El experimento del Dr. Heidegger") nace de una excelente concepción, ejecutada con notable destreza. Se siente respirar al artista en cada frase. The White Old Maid ("La solterona blanca") es más objetable por lo que respecta a su misticismo que The Minister's Black Veil. Incluso las mentes reflexivas y analíticas hallarán grandes dificultades para aprehender su total significación.The Hollow of the Three Hills ("El valle de las tres colinas") merecería ser citado en detalle, si tuviéramos espacio; no porque revele mayor talento que cualquiera de los otros trozos, sino porque ofrece un excelente ejemplo de la especial capacidad del autor (…) En Howe's Masquerade ("La máscara de Howe") notamos algo que se asemeja a un plagio, pero que puede ser una halagadora coincidencia de pensamiento.”

En este caso Poe considera demasiado coincidentes algunos párrafos con su propio relato “William Wilson”, que encara el tema de “el doble”, frecuentemente visitado por distintos escritores como nuestro Borges.

La conclusión de Poe no deja duda alguna sobre NH: “Posee el estilo más puro, el gusto más fino, erudición, humor delicado, dramatismo conmovedor, imaginación radiante y el más consumado ingenio; con todas esas buenas cualidades, se ha mostrado un buen místico. Pero, ¿acaso alguna de esas cualidades puede impedirle ser doblemente bueno dentro de un mundo de cosas sencillas, honestas, sensatas, tangibles y comprensibles?”

“Wakerfield” se puede leer en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/hawthor/wakefiel.htm
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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Mármol griego


por Rodolfo Alonso


Tan fugaz como fuiste,
y fecunda, instantánea
evidencia vehemente,
cruda luz, cosa en claro,
cuando hablaban los mundos
y en el mundo se hablaba.

Te avecinas, aún,
todavía te abalanzas,
serena oscilación
hecha de graves hechos,
tragos de la tragedia
humana y sobrehumana.

Suspendida en el sino
de tu seno asediado,
ni pasado te vuelves
ni presente perpetuo:
royendo horas sonríes
y las olas te labran.

Con mirarte no fuimos
y somos si te vemos.
¿Nuestros ojos te asumen
o tú alumbras los ojos?
Nos asombra tu sol,
y tu sombra nos nombra.

Sin saberlo, de lejos
(Londres se lo guardaba),
desde el British Museum
bendecías a Benin.
Y Venus asentía:
silenciosas victorias.

Desnudo resplandor,
tú, tembloroso abismo,
apruebas y nos pruebas,
tronco, raíz, racimo,
red del vuelo invisible
y del visible cielo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Rodolfo Alonso en Italia

Con motivo de la aparición de su antología bilingüe “Il rumore del mondo”, publicada por la editorial Ponte Sisto (Roma, 2009), con prólogo de Juan Gelman y traducción de Sara Pagnini, el poeta, traductor y ensayista argentino Rodolfo Alonso, viajó a Italia especialmente invitado.

El libro fue presentado en el Circolo delle Vie Nuove, de Florencia, el 27-10; en el Teatro India, de Roma, el 30-10; y en el célebre Café San Marco de Trieste el 5-11, con auspicio del Pen Club e Iniziativa Europea. Participaron en los actos, entre otros, los escritores Martha Canfield, Claudio Magris, Sara Pagnini, Claudio H. Magrelli, Marina Moretti y Juan Octavio Prenz.

Por otro lado, la editorial Argonauta acaba de publicar en Buenos Aires “Cien poemas escogidos”, del gran poeta italiano Giuseppe Ungaretti, con selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cuentos para todos: desde los orígenes hasta la actualidad (3)

3

Los primeros cuentistas

Más allá de los estudios formales y de los análisis estructurales que se fueron dando a través del tiempo, debidos a innumerables teóricos, el origen de las técnicas narrativas modernas reconoce la narración oral como antecedente primero –y necesario- para que la sociedad pudiera desarrollarse. Conviene recordar que la única biblioteca, el único archivo del que el hombre pudo valerse durante miles de años (por lo menos hasta el desarrollo de la escritura) fue la memoria personal, transmitida en forma oral hasta convertirla en memoria colectiva, en instintos básicos para sostener la estructura social durante todo ese período de desarrollo humano. Tal como lo hacen los seres vivos no humanos con sus diferencias y sus distintos hábitos, ritos, forma de relacionarse, de trabajar, preservar la especie, etc.

Esa memoria en un momento se vertió en el papel, primero en forma muy lenta y costosa y, finalmente con el desarrollo actual de la técnica, de forma mucho más sencilla y con espacio casi ilimitado para abarcar la suma del conocimiento.

Pero resulta innegable la importancia que tuvo, incluso para el desarrollo de los estudios teóricos del siglo XX, el trabajo de recopilación escrita realizado por diferentes escritores a lo largo de los siglos.

El crítico y escritor Anibal Ford (1934-2009), en un trabajo realizado para el mítico sello editorial Centro Editor de América Latina, reconoce el aporte fundamental realizado entre los siglos XIII y XVI por quienes “sintetizan variadas y antiguas corrientes cuentísticas”. Allí comienza para Ford un nuevo ciclo literario, que de alguna manera deja de lado la magia y el cuento de hadas moralizante e inicia el realismo. “En las colecciones de este período convergen y se transforman, hasta dar paso a la observación de la realidad contemporánea, líneas diversas: la tradición grecolatina, el saber eclesiástico y las leyendas hagiográficas, la literatura oral de los pueblos europeos, los diversos ciclos de las literaturas cortesanas y caballerescas y muy especialmente la cuentística oriental traída por los cruzados o llegada a Europa por Bizancio o por España”.

Dejando de lado los relatos orales, verdadero origen del cuento, y conservados a través del relato folclórico, en la Europa Medieval se distinguen algunas formas primitivas, como los relatos religiosos, con enseñanzas morales, de la que se distingue la Disciplina Clericales de Pedro Alfonso (alrededor de 1100), o El conde Lucanor del Infante Juan Manuel (siglo XIII y XIV), volcado más a la aventura y a los amores reales.

También se destacan dos autores: Giovanni Bocaccio (1313-1375), el italiano que produce los célebres cuentos del Decameron (diez jóvenes aislados en una villa escapando de la peste de Florencia), donde se dejan de lado las convenciones religiosas y se expresa la vida de seres de diferentes orígenes y condición social, que van mostrando, de alguna manera en sus relatos, el fin del feudalismo y el crecimiento de la incipiente burguesía. Esos cuentos guardan similitudes con los del inglés Geoffrey Chaucer (1340-1400), que en sus Cuentos de Canterbury recala en lo humorístico y en cierta picaresca que instaura el principio del relato realista.

Para Ford, es importante también el trabajo de Margarita de Navarra (1492-1549) en su Heptamerón, setenta y dos cuentos con influencia de Boccacio, pero con esfuerzo por la enseñanza ética o religiosa. “A pesar de las diferencias –marca Ford-, son justamente Juan Manuel y Margarita, nobles con poder, agentes del proyecto político de la aristocracia, los que hacen un uso didáctico de la narración breve, frente al uso puro, no didáctico, que hace de ella los escritores provenientes de una burguesía que se afirma, pero que no ejerce un rol importante en el poder.” A partir de allí, según Ford, el relato breve “entra en un período de oscuridad”, del que saldrá con los románticos alemanes, el realismo de Gogol “y con la búsqueda de un nuevo lector que realiza Poe en medio de la revolución industrial”.

Aquí les dejo las direcciones donde podrán leer algunos de los cuentos de estos autores representativos de la época.

“Anastasio” de Boccaccio, se puede leer en:
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ita/bocca/anastasi.htm

Los tres anillos” de Boccaccio, en: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ita/bocca/tres.htm

“Cuentos de Canterbury” de Chaucer: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/chaucer/canter.htm

“El clérigo incestuoso” de Margarita de Navarra: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/fran/navarra/clerigo.htm

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

El factor dios, por José Saramago

En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes.

En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.

En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras.

Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.

Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.

Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.

Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana.

Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.

Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia.

Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones.

Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.

Publicado en Argenpress: http://cultural.argenpress.info:80/2009/11/el-factor-dios.html

martes, 24 de noviembre de 2009

Devaneos idiomáticos 5

por el Prof. Francisco Vázquez

¿Por qué el calefón se llama calefón?

Por décadas me intrigó. Los diccionarios me informaban de algo que ya sabía: . Pero, ¿y la etimología? ¿De dónde había nacido la palabra tan rara, acá, en la Argentina?

Salía un día de la emisora tras irradiar un programa que conducía con mi mujer, cuando nos detuvimos frente a un escaparate. El lector habrá visto cómo los comerciantes suelen adornar sus vidrieras con antigüedades: palos de golf en desuso, raquetas de tenis viejas, teléfonos antiguos, y otras antiguallas, que generalmente nada tienen que ver con el género de la tienda.
Aquella tarde, en el escaparate de aquella ropería, el mercader había puesto de adorno un antiguo, aparatoso y solemne calentador de agua para baño. Por la pinta debía ser de los primeros que habían llegado de Europa a la Argentina, presumiblemente a fines del siglo XIX, o comienzos del XX. Una chapita de bronce hacía las veces de fe de nacimiento. En ella leí:

El lector habrá visto que en el texto que acabo de transcribir puse puntos suspensivos. ¿Por qué?

Pues porque allí omití, de propósito, algo: la marca. ¿Y cuál era esa marca?: “Califont”, nombre de fantasía que el ínclito fabricante hubo de formar con la raíz de la voz latina caldarius, o la de caldus, o la de calefacio, o calefactus, o algo por el estilo, y la palabra font, que, sin duda, se refiere a una fuente. Es decir, nos quiso expresar con el nombre el destino del objeto: ser fuente de agua caliente.

Me imagino el proceso posterior: Ledesma le dice a Vega: -Fernández se compró un “Califont”. Vega le cuenta a Quiroga: - Fernández se compró un “Califón”. Quiroga le dice a su mujer: - Fernández se compró un calefón. Y cátate a Periquito hecho fraile.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cuentos para todos: desde los orígenes a la actualidad (2)

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La tradición
La sociedad como tal, para sobrevivir, necesita conservar sus tradiciones. Por algo el reconocido antropólogo norteamericano Franz Boas, alguna vez señaló: “el individuo es prácticamente esclavo de la tradición.”

Porque, según este autor, el proceso de socialización lleva a cierta automatización de las pautas culturales, que el individuo hace suyas en forma casi inconsciente. De esa manera se genera un arraigo tan grande, que también implica un rechazo de conductas ajenas al propio grupo social.
Boas se remite al cuento folclórico para afirmar: “...por lo general se manejan con sucesos que pueden ocurrir en la sociedad humana, con virtudes y vicios propios del hombre”. Pero también señala que a veces “revisten un aspecto fantástico y una índole que no pudo tener origen en la experiencia, sino que debe interpretarse como consecuencia de la relación existente entre la imaginación y el hecho cotidiano”. Los productos de la imaginación -asegura- son resultado de ensueños que juegan con las experiencias “y que se apropian de su tono emotivo”.

“Un suceso nos produce asombro, y en la imaginación los elementos que suscitaron nuestra sorpresa son exagerados. Nos amenaza un peligro, y su causa asume el aspecto de tener poderes extraordinarios. En todas estas situaciones, la experiencia real puede resultar exagerada o transformada en su opuesto, y de tal modo lo imposible llega a concretarse”.

Folclore
Para el ya mencionado Jaime Rest, el cuento fue sostenido y continuado por el relato folclórico, “que conserva las características básicas que debió de poseer el cuento en su estadio más primitivo y remoto: es una creación anónima, popular, tradicional y oral.”

Si anónimas porque la paternidad ha sido olvidada por el tiempo, a medida que iba transmitiéndose de generación en generación, para Rest, esos relatos son testimonio “de que el hombre desde tiempo inmemorial ha poseído una disposición ideológica muy honda y espontánea que lo lleva a referir cuentos, del mismo modo como lo impulsa a estructurar los ritmos del verso, del canto y de la danza”.

Un paso para caracterizarlo
Los estudiosos han tratado desde siempre de explicar el fenómeno del cuento como una forma de entender también el comportamiento humano y sus particulares necesidades de transmisión cultural. Pero fueron los teóricos rusos de principios del siglo XX los que dieron el impulso más grande para analizar y comprender la estructura interna del cuento, en su intento de darle carácter científico a su investigación, hasta entonces dominada por elementos externos a lo narrativo en sí. El más popular entre los estudiosos fue el formalista ruso Vladimir Propp (1895-1970). (Morfología del cuento, publicado en 1928, es uno de los libros más conocidos y apreciados en el mundo de los estudios folclóricos.)
Vladimir Propp, estudió los cuentos rusos en su forma y descubrió una serie de similitudes: “Los cuentos fantásticos reconocen treinta y un funciones. No todos los cuentos presentan todas las funciones, pero la ausencia de algunas no influyen en el orden en que aparecen las demás”. En las funciones Propp distingue un protagonista que se aleja de su casa trasgrediendo tal vez una prohibición y por momentos es víctima y héroe. Se encuentra con otros personajes que con ardides lo engañan, hasta que por fin, resuelve los problemas planteados después de una serie de peripecias y la situación vuelve a la normalidad, con el agregado de la experiencia y un posible matrimonio, final feliz y todo lo imaginable.

Además de estas funciones, que Propp advierte en cuentos de diferentes procedencias y que pueden tener diferentes combinaciones, también definió siete personajes básicos (el villano o antagonista, el proveedor, el ayudante u objeto mágico, la princesa a la que busca, el mandatario, el héroe y el falso héroe) y una innumerable cantidad de elementos. Todas estas partes constitutivas que establece, las compara con las formaciones orgánicas, diferenciándolas del cuento: “Mientras que en aquellas el cambio de una parte o de un rasgo implica el cambio de otro rasgo, en el cuento cada parte puede cambiar independientemente de las demás”.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un Siglo de Literatura Sanfernandina por Murcho y Boulocq

Alejandra Murcho y Hugo Boulocq presentaron la obra: “Un Siglo de Literatura Sanfernandina – Diccionario Comentado de Escritores de San Fernando 1900-2004 – 2ª edición ampliada y revisada hasta 2009”, el que reúne la biografía y la producción literaria de alrededor de 310 escritores del Partido de San Fernando.

Relataron los escritores que “se trata del primero en su género en la región y significa un singular esfuerzo por compendiar a autores, nativos o residentes en San Fernando que publicaron sus obras en diarios, periódicos, antologías o volúmenes individuales. Y se hizo gracias a una minuciosa tarea de investigación”.

Según la información, la obra abarca más de cien años de vida literaria sanfernandina e incluye a escritores con distintas trayectorias que acrecentaron la vida cultural de San Fernando en distintas épocas y circunstancias. Durante el evento también se presentó “Textos Escogidos de la Literatura Sanfernandina – Cuentos”.

Los escritores señalaron que esta obra muestra la producción cuentística de trece escritores de San Fernando. “Sin ningún afán académico, los autores pretenden dejar documentado que los cuentistas de San Fernando pueden leerse con tanta admiración y deleite, como la que despiertan los maestros del género”, explicaron.

martes, 17 de noviembre de 2009

"Nosotras, la trata de mujeres y niñas..."

El movimiento de mujeres, Juana Azurduy, presentó el libro Se trata de Nosotras, la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, en la Asociación Judicial Bonaerense, seccional San Isidro, con la presencia de las compiladoras Cecilia Merchán y Mercedes de Isla, y la especialista local Lucía Heredia.

Con gran cantidad de público, en su mayoría del género femenino, el Movimiento Juana Azurduy, presentó el libro, Se trata de Nosotras. La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, una compilación de distintos autores y visiones sobre el tema elaborada por la diputada nacional Cecilia Merchán y la especialista Mercedes de Isla.

Juana Azurduy es un colectivo de mujeres que produce y lleva a la práctica estrategias de diversa índole para incidir y encontrar soluciones a las diferentes problemática de género. El libro fue editado por el sello editorial del agrupamiento, Las Juanas Editoras, con el objetivo de instalar el tema de la explotación sexual en la discusión pública.

La idea de presentar el libro nació en marzo del actual, recordó la referente zonal del Movimiento, Valería Rizzi. Un encuentro de género en el Escuela N° 1 de San Fernando con mujeres de este distrito, Tigre y San Isidro, reveló muchos temores de las mujeres de la zona sobre la trata y sobre la violencia familiar.

Los dichos de las colegas de género pusieron en guardia a las organizadoras, pues había ocurrido un secuestro en Tigre y en el encuentro se denunciaban casos de violencia de género que tenían como víctimas a varias jóvenes de estos distritos, ya desde el momento del noviazgo.

La presentación se realizó mediante un panel donde estuvieron las recopiladoras y también participó, Lucia Heredia, una especialista que se ha desempeñado durante años en las comisarías de la mujer de la zona norte. La experta inició la charla y advirtió el error de que “lo dramático” del asunto impida preguntarse sobre la raíz del problema.

“¿Dónde lo ponemos al problema? Al tratar a las mujeres vulnerables podemos caer en el mero asistencialismo”, propuso la experta y en esta línea también indicó el error de “perseguir a la prostitución”cuando la cuestión abarca una serie de items como las redes delictivas, el poder, la legislación vigente y la que falta, entre otros.

Mercedes de Isla, a su turno, precisó que el hablar de “trata” incluye “la explotación sexual, laboral y para comercio de órganos”. Luego relató que el libro incluye adrede miradas diferentes y hasta encontradas sobre el tema para que las propias mujeres de acuerdo con sus propias experiencias tomen una posición.

En esta línea ejemplificó las opiniones encontradas de colectivos como AMMAR(Asociación de Meretrices) que caracteriza el trabajo sexual como elección, y otras visiones que ponen el acento en las mujeres y niñas que deben “optar” por la explotación sexual debido a la vulnerabilidad en la que se encuentran.

De Isla dio informaciones alarmantes sobre el tema. El 85 % de los explotados sexualmente son mujeres y niñas. La edad de iniciación es alrededor de los 13 años. La captación de las victimas es a través del engaño, ya por un trabajo de buen sueldo o el secuestro liso y llano, y por elenamoramiento por parte del proxeneta.

“Después del libro hemos podido elaborar un cuadernillo sobre prevención”, informó la experta y puso de relieve que en el traslado de las victimas siempre hay complicidades depolicías, funcionarios y transportistas. De Isla destacó el capítulo del reconocido psicoanalista, Juan Carlos Volnovich, sobre la visión masculina del tema.

La diputada Merchán caracterizó a las victimas de explotación sexual como “las desaparecidas de la democracia” y al flagelo como “el sistema de esclavitud del siglo XXI”. La diputada informó que la trata es el tercero de los negocios ilícitos a nivel mundial, luego del narcotráfico y las armas.

Luego calificó como “negativo” el rol de los medios masivos de comunicación cuando no utilizan un leguaje acorde o colocan a las mujeres en lugares degradantes. Merchán reveló que aunque existe una ley federal, que tipifica “la trata” como un delito federal, “no está reglamentada”.
La diputada llamó “a las mujeres, a ser parte de la solución” (a la trata) pues “todas podemos ser víctimas” e instó a abordar el tema también desde el punto de vista adolescente, como medida de prevención, y a involucrar a toda la sociedad “Hay que organizar redes sociales” amplias contra la trata, propuso.

A la hora de los comentarios del público se destacó el testimonio de una vecina de la zona norte, ya abuela, víctima de explotación en su juventud, en Bahía Blanca, y logró escapar. “Las mujeres hoy podemos ser escuchadas”, dijo la sobreviviente, pero advirtió que “es difícil denunciar” cuando la policía estáentre los cómplices de los explotadores.

La diputada Merchán informó que se puede denunciar directamente en las fiscalías, y a la vez en el número gratuito 0800-999-2345, del INADI, y en las redes de las organizaciones de la sociedad civil. Ante un secuestro“Las primeras 48 horas son fundamentales para determinar quienes fueron los apropiadores”, advirtió la diputada.

El libro, Se trata de Nosotras, La trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, tiene las visiones de 19 especialistas e involucrados en el tema. Salió a la venta en Noviembre de 2008 y va por su segunda edición. Hasta la fecha se vendieron unos 3.000 ejemplares y se presentó en ciudades de todo el país.

En la zona norte las actividades del Movimiento de Mujeres, Juana Azurduy, incluyen charlas, cursos y talleres sobre salud reproductiva y sexual, vida plena y violencia de género, donde participan mujeres de 13 a 60 años. Se realizan en barrios como La Cava y Bajo Boulogne, en San Isidro; Las Tunas y Esperanza, en Tigre.

Uno de sus objetivos más importantes es concienciar a las autoridades de los municipios de la zona norte en la creación de un refugio para mujeres en situación de violencia pues el único que existe en toda la región pertenece a Caritas. “Es bastante preocupante esta ausencia de los estados municipales”, sostuvo Rizzi, la coordinadora del Movimiento.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cuentos para todos: desde los orígenes a la actualidad

Hoy inauguramos una sección, que quiere ser informativa por un lado, pero también desea compartir: tanto el placer de la lectura como los conocimientos que cada uno tiene sobre autores y obras. Hemos elaborado un panorama del cuento universal, algo arbitrario, es cierto, porque como todo recorrido amplio y diverso, se basa mucho en preferencias y conocimientos parciales.

Pero esto no termina acá, cada uno de los capítulos que presentaremos semana a semana, puede ser enriquecido y mejorado con la ayuda de todos los lectores de este blog. Sólo es necesario el deseo de participar, aportando conocimientos, gustos e ideas para mejorar esta reseña.
Una cosa más: junto con la visión particular sobre el cuento y la literatura, van incluidos los lugares donde se pueden leer los principales autores y los cuentos mencionados. Esperamos que les guste, que nos lo hagan saber y, por qué no, que nos señalen todo aquello que pueda ser corregido.
Hasta la próxima



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El cuento siempre fue una de las formas literarias más atractivas, por su efectismo, por su brevedad, por su sencillez o por su practicidad.
Por supuesto que esta afirmación es perfectamente refutable, si se tiene en cuenta el apasionamiento que provocaron ciertas novelas populares en determinadas épocas, o la importancia de la poesía en la expresión de los sentimientos de muchas personas.
Porque uno estaría tentado a decir que “todo es relativo”, cuando se nos muestran los efectos causados por largas obras en verso como el “Martín Fierro”, capaz de conmover a multitudes iletradas y de convertirse en el símbolo de todo un pueblo. O el valor que ejercieron poetas como Amado Nervo, Bécquer, García Lorca, Neruda o tantos otros, para los enamorados de todos los tiempos. El propio Pablo Neruda en una entrevista realizada en 1970, decía sobre el efecto causado por sus “Veinte poemas de amor…”

“…por qué ese libro, un libro de amor triste, de amor doloroso, sigue siendo leído por tanta gente (…) verdaderamente no lo comprendo. Tal vez represente el planteo de muchos enigmas para la juventud (...) Es un libro doloroso, pero su atracción no se ha desgastado”.

Y ni hablar de la poesía trasladada a la música, con efectos multiplicadores. Y si no que lo digan los seguidores de muchos cantantes que supieron popularizar poetas antiguos y modernos y llevarlos a una masividad impensada.

Y en el caso de la novela también se podría decir que tuvo efectos multiplicadores, cuando los diarios y revistas del siglo XIX y XX vendían millones de ejemplares para que sus lectores siguieran los novelones, despreciados por algunos, pero llevados adelante por escritores de la talla de Emilio Zola o Víctor Hugo.
Pero claro, a esta altura ya sabemos que existen notorias diferencias entre estos géneros mencionados con respecto al cuento, y más aún si a éste lo comparamos con los ensayos, las biografías, los textos de estudio y otros géneros.

Hacia una definición
Pero como aquí vamos a hablar de cuentos, intentaremos hallar una definición que pueda satisfacer a los cultores del género a sus fanáticos, y a los que recién se acercan a su encanto.

En un estudio sobre el cuento moderno, realizado por los setenta, Jaime Rest definía al cuento como “un ejercicio escrito de ficción que se haya compuesto en prosa y cuya extensión es comparativamente breve”. Pero el estudioso mismo reconoce como “estrecha e inexacta” esta definición, “pese a ofrecernos el esquema arquetípico del género”.

Muchos afirman que la aparición del cuento se da de manera espontánea, a través de la transmisión oral. Todavía hoy persiste como costumbre en algunos ámbitos el sentarse alrededor del fogón a contar relatos de todo tipo que saben atrapar al oyente y que suelen tener diversos expositores.

Contar y escuchar historias fue y ¿es? una pasión del hombre en todos los rincones del planeta. Pero claro su origen tuvo diferentes razones y su estilo caracterizado por los distintos períodos por los que atravesó la historia humana.
Después de todo, como señala la docente Irene Klein: “Tomar la palabra no es una actividad ingenua… el lenguaje construye el mundo y lo evalúa… permite al sujeto incidir, a través de los sentimientos y las emociones que provoca, sobre las opiniones, valores y actitudes del que lee o escucha el relato…”
En algún momento ese relato cubrió una necesidad: la de reiterar los preceptos de una cultura para que quedara en la memoria de las generaciones sucesivas. Y justamente, no hay que olvidar que, antes de la invención de la escritura, toda la tradición de un pueblo, sus hábitos, sus costumbres, sus conocimientos, su cultura, se sostenía fundamentalmente sobre la memoria humana. Que cada generación recordara la experiencia de sus padres era vital para permitir su funcionamiento, facilitar su forma de vida y conseguir nuevos logros. Por lo menos esa fue la característica que adoptó el homo sapiens en su paso por la Tierra: aprovechar lo aprendido y seguir adelante.

Luego, la aparición de la escritura seis milenios antes de nuestra era, permitiría que esos conocimientos fueran guardados más allá de la memoria.
Y esa es otra historia.

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