El
titular de la Biblioteca Nacional, Horacio González, disertó acerca de la
histórica entidad que dirige actualmente, en el acto de clausura de la Feria
del Libro que organizó la Biblioteca Popular de Martínez el lunes último, en
conmemoración de su centenario. Intelectual de larga trayectoria, docente
universitario y autor reconocido, González pasó revista a las diferentes
direcciones que timonearon la biblioteca más importante del país y relacionó
los mandatos con el contexto social y político en el que acontecieron.
La
Biblioteca Nacional fue la primera biblioteca pública del Río de la Plata. Para
Horacio González, su actual director, la entidad nació para conjurar la toma de
las armas, una “conducta sacrificial” para dirimir cuestiones políticas, que
para González fue usual en la Argentina desde la época fundacional de la
patria.
“El
decreto fundacional de la biblioteca nacional tiene ese espíritu, dice
precisamente: “esta biblioteca servirá de ilustración popular en tiempos de
guerra”; y luego anuncia la finalización de estos tiempos de guerra que son
tiempos que no queremos” explicó González en la Biblioteca de Martínez, durante
una disertación a la que fue invitado a participar como único orador.
La
Biblioteca de Martínez viene festejando con múltiples actividades, durante todo
este año, el centenario de su creación. La charla de Horacio González fue para
la clausura de una Feria del Libro que simbólicamente comenzó el viernes 13-9, cuando
se conmemoró el Día del Bibliotecario, y concluyó el 23, Día de la Bibliotecas
Populares.
El
intelectual se refirió a Mariano Moreno, indicó que fue el artífice del decreto
de creación de la Biblioteca Nacional, y se refirió al inicio del documento “un
escrito tremendo” donde el abogado sostiene con prosa ilustrada: “Los
pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas. Frase extraña que
dice que a los pueblos les cuesta hacer la guerra” y deben pagar el precio.
Para
González, Moreno funda la biblioteca para conjurar la guerra con la ilustración,
“pero tiene un ojo puesto en la guerra”. El intelectual puso de relieve
el estilo literario directo y sin eufemismos de Moreno y recordó el párrafo que
marca a fuego el objetivo fundacional: “si no cumpliera con la tarea de
educación popular esta biblioteca merecería ser quemada como la de Alejandría”.
En
esta misma línea de conjuro de las armas para la política el intelectual
consideró que “Toda conmemoración
contribuye a mantener en la memoria y es pacífica”. También reveló que Manuel
Belgrano fue uno de los principales donantes de libros para la Biblioteca
Nacional, sobre todo de economía y filosofía griega, obras que son fundantes de
la entidad.
También
se refirió a dos religiosos, Saturnino Segurola y Chorroarín que no denostaron la ilustración, como la
iglesia conservadora por entonces, y dirigieron la entidad. Luego indicó que la
Biblioteca Nacional expropió libros de los jesuitas, en la provincia de
Córdoba, y con los años se volvió atrás y los devolvieron.
Esos
movimientos de libros, al archivo nacional o a otras entidades, indican que “las
bibliotecas no son estáticas”, que no son meramente administrativos sino
producto de la historia, asegura González. Asimismo, el director ponderó el
papel de los lectores en las bibliotecas. “El lector tiene el papel
fundamental de revivir los libros a través de las lecturas” dijo.
Marcos
Sastre, José Mármol, Paul Groussac -el director que más tiempo estuvo en el
cargo (40 años)- Jorge Luis Borges. González nombró a todos los directores en
su contexto social y político. Héctor Arias, titular de la Biblioteca Popular
de Martínez, agradeció la intervención y la participación de los expositores
durante los diez días de feria.
En
diálogo con Prensa Libre, a modo de balance, Arias sostuvo: “Fue la primera
experiencia. No hubo ambición lucrativa pues no es propio de la entidad. Los
medios locales nos apoyaron en la difusión, no así los medios nacionales. La
gente que concurre a la biblioteca y algunos vecinos visitaron la feria, hubo
público en los espectáculos y se
vendieron algunos libros”.
El
director también contó que el puesto de libros usados de la institución
permitió obtener algunos recursos siempre bienvenidos en aras de volcarlos a la
institución. Para Arias la semilla plantada tendrá sus frutos en la próxima
edición en 2014. “Nuestro balance es positivo y ese superavit lo vamos a
recoger el año que viene en la segunda feria”.
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